SISTEMA KĔYĬ versus MÉTODO COMUNICATIVO

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Por Cristina Bertrand

El método comunicativo para la enseñanza de idiomas supone una tragedia similar a la del método del pinyin para la enseñanza del chino. Ambos están cargados de buenas intenciones pero los resultados han sido catastróficos para el aprendizaje de ambos idiomas o de cualquier otro idioma en general.

Todo empezó en Shanghái hace 4 años cuando comencé a dar clases de español a estudiantes chinos. En los niveles iniciales no se aprecia la magnitud de la tragedia porque lo único que los libros exigen es que los estudiantes manejen ciertas expresiones orales del idioma. Pero el horror comenzó cuando me asignaron un grupo de C1, es decir de nivel avanzado de español según el Marco Común de Referencia Europeo.

En la segunda semana de clases, y a pesar de que arriesgaba mi permanencia en las mismas si los estudiantes decidían quejarse a la dirección de la escuela, les tuve que decir lo siguiente: “Os voy a decir una cosa porque soy la profesora y es mi obligación hacerlo: Os aconsejo que os hagáis un gran favor (en ese momento me miraron de forma expectante y animada…): Volved al nivel A1.1” Entonces me miraron con cara alucinada como si hubiese dicho una herejía. Y continué: “Os digo que volváis al nivel A1.1 porque no sabéis NADA de español. Y cuando digo nada quiero decir NADA. No sabéis ni conjugar el verbo ser en presente de indicativo. No sabéis las concordancias de los artículos con los nombres, no sabéis lo que es un complemento directo o indirecto, ni la función del sujeto y del predicado. Tampoco sabéis como escribir sin faltas de ortografía, ni resumir un párrafo de una noticia y presentarla en clase (habíamos hecho varios ejercicios al respecto), ni siquiera sabéis cómo hablar. Así es que, repito, os aconsejo que os hagáis un gran favor y que volváis al nivel A1.1”.

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Uno de los alumnos que protestó más, argumentó que él tenía mucha “práctica” porque acompañaba a muchos extranjeros en calidad de intérprete y que incluso había participado con organismos españoles en ferias y eventos. Y dijo que a él todos le entendían… Este estudiante hablaba de la siguiente forma: “mañana yo ir amigos al cine con” Sí, claro, comunicar, comunicaba, e incluso se le podía entender “mañana (yo) iré al cine con mis amigos” pero ¡CÓMO comunicaba!

Les acabé de dar el curso C1.1 a mi mejor saber y entender y no volví a saber de ellos. Espero que se comuniquen en la actualidad un poco mejor…

Posteriormente, en mi búsqueda de profesores de chino que hablasen español, recibí infinidad de cartas de presentación y CVs de estudiantes que incluso habían hecho o estaban haciendo un máster en lengua española con tantos errores y barbaridades lingüísticas que a veces les devolvía la carta y les decía que eso era inadmisible y que hasta que no lo corrigieran no me lo volvieran a mandar.

Ellos no tienen la culpa, por supuesto. La culpa la tiene el método. Que, como dije anteriormente, está precedido de buenas intenciones. Pero las buenas intenciones no bastan en la enseñanza de un idioma. En su idea de facilitar el aprendizaje de la lengua y de no “asustar” al estudiante con cosas tan supuestamente horribles como la gramática, las reglas de escritura, etc., se le ha inculcado que aprenda a comunicarse. Y ya. Pero toda lengua tiene tres componentes: lectura, escritura y conversación. Sólo si se estudian y se dominan los tres podemos decir que conocemos esa lengua. Y aquí tenemos sólo un componente: la conversación.

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Si examinamos decenas de libros basados en el método comunicativo, veremos que la gramática es prácticamente inexistente. También veremos que se les han olvidado las palabras. Es decir, tienen de todo menos lengua. Dibujos, gráficos, fotos de artistas, colores, juegos, crucigramas, laberintos, palabras cruzadas sin sentido gramatical o funcional, etc. Y frases, muchas frases a aprender de memoria “¿Vas a ir al cine mañana? ¿Te gustó la película de la semana pasada? Estoy estudiando español en Sevilla… ”, etc. Claro, si en un momento dado tienen que decir “estudié” en vez de “estoy estudiando” se desmorona todo el sistema. O si aprenden “voy a ir al cine mañana” y tienen que decir que su amiga también va a ir al cine mañana, lo más probable es que digan “ella también voy a ir al cine mañana”.

Y no nos olvidemos del componente “cultural” tan de moda en los libros modernos. No es que aprender la cultura y costumbres de los países esté mal. Al contrario, eso facilita la comprensión y el respeto por otras lenguas. Pero es que casi la mitad de la clase consiste en darse paseos por mercadillos del país X, comprender la fiesta de Navidad del país Y, ir a un partido de fútbol en el país Z o comprender el sistema de gobierno de algún otro país.

¿Y cuándo aprenden a leer y a escribir? Porque si saben leer, pueden leer muchos libros de los diferentes países y enterarse de su cultura ¿no? Y si saben escribir se pueden comunicar por escrito, y ahora mucho más fácil por internet, con personas de muchos otros países. Pero, claro, es más fácil que lean sobre fiestas a que se aprendan el verbo ser en presente de indicativo.

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Pues hay que acabar con esta idea de que la gramática es mala, que el aprender una lengua en sus tres aspectos es una pérdida de tiempo. No, señores, no lo es. Porque luego esos estudiantes van a solicitar un trabajo y, como yo les decía al devolverle los CV, nadie les va a ofrecer un trabajo si tienen que escribir una carta a un cliente y dicen “Estinado señora José: el día ayer recivimos su pedido y emos enviado le la mercancía hoy”. Bueno, algo, algo he exagerado, pero no tanto…

Mi empresa desde luego no aceptaría a ese candidato. Y creo que ninguna otra. Así es que tendrán que seguir comunicándose con sus amigos, a ver si les entienden.

El Sistema Kĕyĭ enseña a leer, escribir y hablar en la misma proporción y de una manera integral. Nada es superior ni nada inferior. Los tres componentes son vitales para el dominio de una lengua. Los estudiantes del idioma chino aprenden a leer en chino en la primera clase con tanta facilidad como si leyeran en español, y a los estudiantes de español se les descuentan puntos en el examen si el primer día de clase no dominan los acentos o ponen alguna falta de ortografía.

Basado en los procesos neuronales de adquisición de la memoria: repetición, concentración e interconexión de estímulos (en el caso del aprendizaje, palabras, frases y oraciones) logra
que el aprendizaje se realice de manera sencilla pero integral. No se admite un “e llegado” a pesar de que el oyente entienda que el hablante “ha llegado”. Ni se admiten minúsculas por mayúsculas, signos de interrogación o exclamación perdidos o verbos mal conjugados. Pero esto no les supone una dificultad a los estudiantes, porque lo han aprendido previamente y lo han estudiado.

Y los estudiantes también se comunican, por supuesto. El habla es parte fundamental del idioma. Pero se comunican bien.

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EL SISTEMA KĔYĬ

Aprender una lengua es como construir una casa.

I. QUÉ ELEMENTOS SE NECESITAN

Sin cimientos no hay casa y cuanto más profundos y resistentes sean los cimientos más alta y resistente será la casa. A continuación necesitamos una estructura de sujeción (hormigón armado, ladrillos, adobe) que, asimismo, contribuirá a la resistencia de la casa según los elementos empleados. Por último colocaremos las habitaciones o espacios para sus habitantes. Sin embargo, aún nos falta algo fundamental. Nadie podría mudarse a esa casa sin disponer de agua, luz, escaleras, ascensores, puertas de comunicación, etc. Es decir, lo que hace a una casa funcional. Una vez añadidos esos últimos elementos, la casa es habitable.

Los cimientos de una lengua se encuentran en la gramática. Si queremos avanzar en el idioma necesitamos unos cimientos sólidos y esto lo proporcionará un buen conocimiento de la gramática. Comenzaremos por los elementos más sencillos, las palabras, que constituyen las habitaciones del edificio lingüístico; seguimos con el enmarque de esas palabras en categorías más amplias de acuerdo a su función, lo que corresponde a la estructura de sujeción del edificio. Y por último pondremos en funcionamiento esas palabras para el dominio de los tres niveles necesarios en una lengua: la escritura, la lectura y la conversación.

Ahora sabemos qué elementos son necesarios para construir una casa, pero ¿cómo la construiremos? ¿Cómo podemos aprender y comprender una lengua?

II. CÓMO APRENDER UNA LENGUA

El aprendizaje se lleva a cabo mediante estructuras de interconexión neuronal que, una vez formadas, facilitan los procesos del aprendizaje posterior y de la memoria. Estas estructuras se forman y refuerzan mediante la repetición, intensidad y velocidad de llegada de los estímulos. Toda interferencia en su vía de llegada dificultará el aprendizaje. La repetición de un estímulo producirá un circuito de activación de la memoria. La concentración logra que un estímulo no se vea debilitado por la competencia de otros estímulos diferentes, y la rapidez es necesaria porque si el intervalo entre dos estímulos es muy amplio, o bien estos llegan debilitados o no llegan nunca a su destino.
El Sistema Kĕyĭ sigue los siguientes principios metodológicos para facilitar el proceso de aprendizaje:

1. Repetición.
2. Intensidad y concentración.
3. Rapidez de entrada de los estímulos e interconexiones neuronales.

III. CÓMO COMPRENDER UNA LENGUA

El estudio de una lengua tiene como función primordial la comunicación. Para ello es necesario algo más que los procesos de memorización de los elementos del lenguaje. Se necesita un proceso de análisis y de síntesis.

Tanto el análisis como la síntesis son necesarios en todo proceso de aprendizaje. Ver los árboles es importante pero ver el bosque es asimismo importante. Fomentar uno de los dos procesos en detrimento del otro impedirá o hará más difícil el aprendizaje.

El estudio de las palabras por separado y su distribución y conexión en la lectura cumple la función de análisis. Pero la síntesis es de importancia crucial ya que se domina una lengua cuando se es capaz de expresar en esa lengua nuestros pensamientos, ideas y razonamientos. Los ejercicios a realizar por el estudiante deben considerar a la lengua en su conjunto expresivo y de pensamiento, no en sus unidades sintácticas desconectadas.

Por consiguiente, la mejor manera de aprender una lengua es mediante la traducción inversa que requiere un conocimiento en profundidad no sólo de las reglas gramaticales y de estilo sino también de los conceptos culturales expresados a través de esa lengua. Los estudiantes del Sistema Kĕyĭ practicarán la traducción inversa desde la primera lección.

IV. LAS REGLAS DE ORO DEL SISTEMA KĔYĬ PARA APRENDER, COMPRENDER Y COMUNICARSE

Aprender. Una vez grabada en la memoria la información a aprender, ésta se puede recuperar mejor si se ha almacenado de forma simple y ordenada. El orden es esencial para el aprendizaje, y dicho orden se ve facilitado por la simplicidad.

Comprender. Se comprende mejor lo sencillo y ordenado. Una maraña de ideas requerirá de mucho esfuerzo mental mientras que lo simple se entenderá sin esfuerzo.

Comunicarse. Aprendemos una lengua para comunicarnos. Entender sus ideas y conceptos y expresar los nuestros en dicha lengua es el objetivo final de nuestro aprendizaje y esto se logra mediante la claridad de los conceptos y la simplicidad de su expresión.

El Sistema Kĕyĭ enmarca sus principios metodológicos en sus tres reglas de oro:
1. Simplificar
2. Simplificar
3. Simplificar

La sencillez de sus libros y el orden funcional de sus clases permiten un aprendizaje concentrado, pero al mismo tiempo relajado, que constituye la clave del éxito del Sistema Kĕyĭ.
Con la puesta en práctica de estos principios, el Sistema Kĕyĭ hará que el aprendizaje de un idioma sea fácil y la comunicación una realidad.

CONCLUSIÓN

¿Qué significa la palabra Kĕyĭ? Esta palabra fue la tercera palabra china que aprendí. La primera fue 你好 Nĭ hăo (hola); la segunda 谢谢Xièxie (gracias) y la tercera 可以Kĕyĭ . En mi primer trato de negocio con los chinos le pedí a una fábrica de la ciudad de Guangzhou, en el sur de China, la cual tenía una producción diaria de 50 000 frascos de perfume, que me hicieran 15 000 frascos. Es decir, prácticamente que pararan la fábrica para hacer mi pedido en una hora. En la reunión estaba presente el presidente, vicepresidente y otros ejecutivos. Tras mirarse entre ellos atónitos y mirarme todos a mí con evidente sorpresa y perplejidad, el presidente dijo la palabra “mágica”: Kĕyĭ. Yo le pregunté a mi intérprete qué quería decir esa palabra y ella me contestó “Que sí, que pueden hacerlo”.

Kĕyĭ es un verbo que significa “poder”. Desde ese día, prácticamente todo lo que les he pedido a los chinos que hicieran para mí ha recibido la misma contestación: Kĕyĭ. Por eso es mi palabra favorita y mi método se llama así porque es ya hora de que cambiemos de modo de pensar en cuanto a la dificultad de aprender un idioma y nos convenzamos de que sí se puede escribir, leer y hablar BIEN. Tan sólo basta decir 可以。

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Una reconocida eminencia en la investigación de la filosofía, geografía, arte e historia de China y reconocida artista con más de 500 pinturas exhibidas en galerías de todo el mundo. Desde Shanghái, Cristina, te trae perfumes, joyería y moda. Además, es la gerente de Kĕyĭ Center.

 

 

2016/03/21

 

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