Maneja a tu Chofer

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Por Cristina Zubieta

He vivido casi ya 6 años en China y me a tocado ver ir y venir a muchos amigos queridos, he visto muchas mudanzas y problemas cotidianos, problemas que no se han resuelto durante nuestra estancia en China. Es como la broma que le hago a mi suegro cada vez que vamos a Monterrey: “Don Gerardo, voy y vengo de Shanghái y usted todavía no encuentra los lentes”… (lo mismo pasa aquí con muchas cosas y para mí en especial con los choferes -a muchos expatriados nos dan como prestación tener chofer, cosa que muchos de nosotros no estamos acostumbrados-). Y así las personas llegan y se van y pocas son afortunadas de encontrar al chofer que pueda ayudar durante toda su aventura por esta entretenida ciudad.

A nosotros nos ha pasado de todo un poco. Aquí los describo con un poco de buen humor, por que más vale reír que llorar.

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El imitador

Cuando recién llegamos a Shanghái tener un chofer que hablara un poco de inglés era sumamente importante, y gracias a nuestro nuevo chofer Jin nuestra llegada a Shanghái no fue del todo turbulenta; fue ya por el comienzo del segundo año que las cosa empezó a fallar. Nuestro querido ayudante encontró novia y se iba a casar, las cosas cambiaron totalmente, como si se le hubiese metido un espíritu maligno. Aquel dócil ayudante y atento servidor fue substituido por un grosero, desesperado e impaciente chofer que se negaba a hablar las tres palabras en inglés que sabía y se limitaba solo a decir “I Know” (Yo sé), que la verdad sea dicha, era falso, porque varias veces nos llevó a lugares incorrectos y nos dejó plantados.

A mi esposo esto no lo afectaba en lo más mínimo pues en sus viajes constantes, el uso del chofer era limitado, del aeropuerto a la casa, de la estación del tren a la casa, del restaurante a la casa y viceversa. Así que mis continuas quejas y peticiones a mi esposo de llamarle la atención al susodicho, se veían calladas con respuestas como “no me entiende, para qué le voy a decir, además a mí me trata bien”.

Más adelante el tiempo y la verdad vendría a fortalecer mi autoestima. Un día mi esposo me preguntó que si yo había usado al chofer un domingo después de que el chofer lo dejara a él en el aeropuerto, a lo que yo le respondí con un rotundo NO. Ante la constante duda de que mis comentarios fueran ciertos y a que en la hoja de registro (documento que firmamos después de cada servicio de trayecto) estaba mi firma, me pidió que cotejara ésta con los mensajes de texto de mi teléfono enviados al chofer cada vez que solicitamos servicios, para constatar cuál día lo había usado y por qué el chofer tenía en la lista de las actividades unas visitas a Carrefour y a Decathlon en ese domingo misterioso.

Resultó ser que nuestro querido amigo tenía ya usando el frecuente y antiguo arte de la copia para falsificar la firma de mi marido y la mía por casi medio año, con lo que pudo ganarse mucho dinero en horas extras, e irse de luna de miel a Shangri-La. Resultó innecesario decirle a mi marido “te lo dije” porque su malestar y frustración ante tal situación, pagó la cuota de su incredulidad. Así que moraleja, pide la hoja de registro para pagar sólo las horas y días trabajados una vez por semana al menos. Una forma de hacerlo es revisando los mensajes de texto que son enviados al chofer cuando se solicita un servicio a través de tu celular.

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El padre primerizo.

Después de entrevistar a muchos señores en este periodo de búsqueda de nuevo chofer, la oficina de mi esposo nos mandó uno que acaba de ser papá el mismo día que empezó a trabajar con nosotros. Tras una semana de enseñarle la rutina de los servicios que nos tenía que ofrecer, tuve que comenzar mis tutorías de trabajo por la tarde y la única tarea que tenía el chofer era llevar a mi hijo a sus clases de tenis en el mismo horario. Por la noche se tardaron demasiado en regresar a casa. Cuando mi hijo llegó finalmente me contó que el chofer se había detenido a hacer compras para su casa dejando a mi hijo solo en el auto.

Aquí hay más ejemplos que aunque no son todos propios, sé de fuentes fidedignas que existen:

El mentiroso: cuando le haces un encargo te dice que el lugar está cerrado y que por eso no ha hecho tu encargo pero usa tu carro para sus propias vueltas.

El dragón: Por más que le ofreces mentas y chicles, no acepta tus regalos. Su aliento te puede matar.

El fumador: Todo huele a cigarro y miente diciendo que no fuma, cuando tú misma le has visto fumar adentro del coche.

El correcto: Ni se te ocurra subir a una persona más de las que manda la ley a tu camioneta, porque él no se mueve.

El sin hogar: Usa tu casa como centro de recepción de sus compras de TaoBao.

El dormilón: Usa la camioneta para dormir mientras te espera y deja las ventanas cerradas (¡Yikes!)

El “I Know, I know”: El cree que sabe dónde esta todo, pero ¡no es así!

Y así existen muchas características que nos son fáciles de ver en la primer entrevista pero que irán surgiendo.

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Sugerencias:

-Revisar las horas de trabajo

-Pedir a alguien que revise el kilometraje del carro

-Mantener el carro en casa los fines de semana

-Saca tu licencia de manejo local para poder usar el carro aún que no sea de forma regular

-Aprender a hablar chino lo indispensable para poder comunicarse con el chofer

-Tener en unas tarjetas adentro del carro ya impresas en chino de los lugares más comunes a los que vayas.

-Repetir en español o en inglés el nombre de tu amiga/lugar de trabajo al que te acaba de llevar para que ya sepa ir cuando sólo tu le digas el nombre.

-Los choferes son como tener un hijo chiquito. Marcar reglas y ser firmes en su cumplimiento, de no ser así te agarran la medida.

-El no es tu amigo. Trabaja para ti.

-Si no te funciona cámbialo. No pasa nada.

Espero que estas experiencias te sirvan para simplificar tu estancia en China y que sobre todo ¡la disfrutes!

Cristina ZubietaCristina Zubieta es mexicana. Tiene un título profesional de Marketing. Es esposa y madre de familia y en los últimos 15 años ha vivido en 5 diferentes países alrededor del mundo. Es escritora free-lancer, profesora de inglés certificado, es Life Coach y es fundadora de Bily, iniciativa para reconocer el amor propio. Es un conferencista entusiasta que comparte su visión de cómo sacar lo mejor en cualquier situación.

2016/03/03

Autor: Hola China

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